El ascenso del fascismo | Aprende en Casa III Secundaria

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En la materia de Historia de primero de secundaria, se continuará con el tema: “El ascenso del fascismo”, con el que se analizará el fascismo y su papel de impulsor de la Segunda Guerra Mundial.

Esta sesión se situará en los años conocidos como el periodo de entreguerras, que abarca de 1918 a 1939. Particularmente, el propósito de la sesión será: analizar el origen y las características del fascismo. 

Recuerda que, para realizar anotaciones, sólo necesitas lápiz o bolígrafo, cuaderno, y tu libro de texto para profundizar y ampliar tus conocimientos acerca del tema. Además, ten a la mano un diccionario para clarificar algunos conceptos si es necesario. 

¿Qué hacemos? 

Lee el siguiente artículo titulado: “La ciencia mal usada” de Martín Bonfil Olivera, pero antes ¿sabes lo que es la eugenesia? 

De acuerdo con la Real Academia Española es el “estudio y aplicación de las leyes biológicas de la herencia, orientados al perfeccionamiento de la especie humana”. 

Ten presente esta definición y comienza la lectura. 

“La ciencia, como toda herramienta, puede usarse para causar daño […] El diseño de armas es un caso evidente […] 

La bomba atómica, con sus terribles consecuencias, fue vista por sus creadores como una forma de detener el avance del nazi-fascismo. Pero la ética también evoluciona: después de un tiempo quedó claro que el uso de armas atómicas es siempre inaceptable […]. 

[Por otra parte] la teoría darwiniana de la evolución […] nos dice que la selección natural puede cambiar la composición de dicha población, que así evoluciona y se adapta cada vez mejor a su medio. 

Pero el mismo mecanismo puede aplicarse de forma consciente: es la llamada selección artificial [se pensaba] que, si evitamos que las personas portadoras de enfermedades genéticas se reproduzcan, estas [enfermedades] podrían desaparecer de la población en unas cuantas generaciones. 

Esa fue la idea central de la ciencia del “mejoramiento racial” llamada eugenesia, creada por Francis Galton (primo de Darwin) en 1869. La eugenesia se popularizó en todo el mundo a principios del siglo XX: en los Estados Unidos [de América] se aplicó para discriminar a migrantes provenientes de países considerados “inferiores” como Italia o Grecia, y para esterilizar a epilépticos y enfermos mentales. En México llegó a existir una Sociedad Mexicana de Eugenesia para el Mejoramiento de la Raza. 

Cuando las ideas eugenésicas fueron llevadas al extremo por los nazis para justificar la matanza de judíos, homosexuales, africanos y otros grupos “racialmente inferiores”, se hizo evidente que lo que al principio parecía una buena idea con sustento biológico había degenerado en una seudociencia dañina. 

Hoy, aunque se siga combatiendo a las enfermedades hereditarias, conceptos como “raza” y “mejoramiento” son socialmente inaceptables porque dan pie a situaciones que rechazamos, por buenas razones. 

Las herramientas poderosas deben usarse con prudencia y sabiduría. El que la ciencia diga que algo es posible no quiere decir que, como sociedad, queramos llevarlo a la práctica.” 

¿Qué opinas de términos empleados a lo largo de la historia como “razas inferiores” “mejoramiento racial”? ¿Consideras que la discriminación racial continúa siendo un problema en la actualidad? 

En Italia, a principios del siglo XX, surgió una corriente artística conocida como futurismo. Su más grande representante, Filippo Marinetti, escribió un manifiesto donde expuso lo siguiente: 

“[…] Queremos glorificar la guerra —única higiene del mundo—, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las ideas por las cuales se muere y el desprecio por la mujer. 

Queremos destruir y quemar los museos, las bibliotecas, las academias variadas y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias. 

Es desde Italia donde lanzaremos al mundo este manifiesto nuestro de violencia atropelladora, de aventureros que huelen el horizonte, en las locomotoras de pecho ancho que pisan como enormes caballos de acero embridados de tubos y al vuelo resbaladizo de los aviones cuya hélice cruje al viento como una bandera […}” 

¿Este manifiesto no te recuerda al nacionalismo? Pareciera que estos asuntos no quedaron de lado tras el fin de la Primera Guerra Mundial. Al contrario, se acrecentaron, el fascismo tenía una enorme carga nacionalista, pero antes ¿qué es el fascismo? 

Este término toma su nombre del latín fascio, que significa “haz de varas” y era símbolo de fuerza en el Imperio Romano. Se traduce como la “unión hace la fuerza” porque unían 30 varas en un manojo, lo que dificultaba su rompimiento si sólo fuera una. Estudiémoslo a detalle. 

En 1918, Italia se encontraba entre las naciones victoriosas, pero dentro de una situación difícil. El costo de la guerra en vidas y en dinero fue enorme. Se estima que más de 700, 000 soldados italianos murieron y, aunque Italia consiguió la región de Trieste, algunos militares se sintieron defraudados porque las pequeñas concesiones territoriales en Europa y África fueron consideradas como una “victoria mutilada”. 

En este contexto de resentimiento ante el resultado de la Primera Guerra Mundial por no haber conseguido más territorios, y de crisis económica que causó desempleo e inflación, surgieron agrupaciones político-militares que exaltaban los símbolos nacionalistas y una declarada admiración por el antiguo Imperio Romano. 

Entre ellos, destacó el periodista, Benito Mussolini, quien se convirtió en el principal dirigente del movimiento fascista italiano a través de su Liga de Combate. 

En alianza con el gobierno, los fascistas ganaron 35 escaños parlamentarios en la elección de mayo de 1921, haciéndose poco a poco con el poder por la vía democrática. Una vez hecho esto, los fascistas crearon deliberadamente situaciones de desorden que requerían su intervención para restablecer el control social por medio de la violencia. 

Así, los fascistas se presentaron como el partido del orden, y las clases medias profesionistas, temerosas del “comunismo ateo”, votaron por ellos. Ante la escalada de huelgas y crisis económicas, el Partido Fascista anunció, en octubre de 1922, una marcha a Roma para tomar el poder y acabar con la clase política que gobernaba. La estrategia de Mussolini funcionó y el rey Víctor Manuel III lo nombró primer ministro de Italia, abriéndole las puertas al régimen fascista. 

Instalados en el poder, Mussolini y los diputados fascistas modificaron las leyes que les aseguraron un dominio total del Estado italiano. En enero de 1925, Mussolini aceptó la responsabilidad de la violencia política fascista y prometió establecer un nuevo orden. 

Dijo: “Italia quiere paz, tranquilidad, calma en la que pueda trabajar; se la daremos, a través del amor, si es posible, por la fuerza, si es necesario.” 

En 1926, Mussolini estableció una dictadura fascista. Se censuró a la prensa y se persiguieron a los partidos políticos de izquierda, se aprobaron leyes que permitieron el arresto y encarcelamiento de cualquier persona por delitos políticos o parecer sospechosa. Se prohibieron las asociaciones culturales y políticas. Una policía secreta, la Organización para la Vigilancia y Represión del Antifascismo, mantenía una férrea vigilancia entre los descontentos. Benito Mussolini se convirtió en dictador militar con poder para gobernar mediante decretos y proclamas. 

Mussolini reconoció la soberanía de la Ciudad del Vaticano en los Acuerdos de Letrán, firmados en febrero de 1929, en los que Italia proveyó de una importante suma de dinero al Vaticano y reestableció el catolicismo como la única religión del Estado italiano. A cambio, el Vaticano exhortó a los italianos a apoyar al régimen fascista de Mussolini. 

Desde el gobierno, se fomentaron organizaciones como las Juventudes Italianas, las que llevaban a cabo marchas de adiestramiento y ejercicios bélicos, los jóvenes también asistían a campamentos o competencias y encuentros, donde se les adoctrinaba políticamente. 

A pesar del discurso sobre la transformación social, el fascismo reforzó los valores de la sociedad tradicional. 

Las mujeres, por ejemplo, fueron consideradas como el fundamento esencial de la familia: “La mujer en la casa”, era una consigna fascista. Para Mussolini, la emancipación femenina no tenía lugar. 

Como el fascismo se basaba en la idea de recobrar la gloria de una historia mítica de la cual venían, Mussolini buscó la expansión de Italia para “recuperar” la vieja gloria del Imperio Romano. De esta manera, con una visión claramente imperialista, las tropas italianas iniciaron un conflicto armado en el cuerno de África para apoderarse del independiente Reino de Abisinia, o Etiopía. 

El fascismo no sólo se desarrolló en Italia. Ve y escucha el siguiente vídeo del minuto 00:25 al 02:48 sobre un fascismo profundamente relacionado con el italiano. 

  1. El nazismo, una ideología autoritaria

 

¿Qué característica te llamó más la atención del fascismo italiano? 

Como se mencionó en el video, los regímenes fascistas fueron encabezados por líderes carismáticos: en Italia Mussolini, y en Alemania Hitler. Sin embargo, este último intentó hacerse con el poder primero por la violencia; pero, tras su fracaso, buscó la vía democrática como lo hizo el líder italiano. 

Aunque el fascismo italiano intentó controlar a la sociedad, no alcanzó los excesos del nazismo alemán. Al igual que Mussolini, Adolf Hitler aprovechó el descontento social producto de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial. El desempleo, la inflación y las excesivas demandas por parte de las naciones ganadoras de la guerra hirieron el sentimiento nacionalista alemán, lo que fomentó el surgimiento de grupos políticos radicales. 

El más violento de ellos fue el Partido Nacional Socialista de los Obreros Alemanes o Partido Nazi, cuyo control asumió Hitler en el verano de 1921. 

Hitler recurrió a la violencia al fundar a sus tropas de asalto, los famosos Camisas Pardas, responsables de desencadenar la persecución contra los obreros socialistas de la República de Weimar. En un intento por tomar el poder, fue arrestado y sentenciado a cinco años de prisión. Ahí escribió Mi lucha, libro en el que desarrolla el pensamiento nazi. 

El nazismo se identificó por su discurso nacionalista radical, por su antisemitismo y por su anticomunismo. Hitler también señaló la necesidad de un espacio vital en el que se desarrollaría la nación alemana, para lo cual, necesitaba forzosamente expandir sus fronteras. 

Al salir de prisión, cambió de estrategia al enfocar su discurso en las clases medias y bajas de las áreas rurales, prometiendo prosperidad económica, orden militar y progreso nacional. 

Los nazis alcanzaron triunfos políticos de importancia gracias al manejo de su propaganda y la explotación del miedo social “al extranjero, al comunista o al judío”. A través de distintas artimañas políticas, los nazis se hicieron del poder absoluto del Estado alemán en marzo de 1933. 

A partir de entonces, iniciaron una serie de medidas encaminadas a desarrollar un Estado ario, racialmente puro, que dominara Europa. 

Los nazis establecieron diferentes cuerpos de coerción política, como las SS o los campos de concentración, en un principio dedicados a prisioneros políticos, y, más tarde, los escuadrones de ejecución. Otras instituciones, como las escuelas primarias hasta las universidades también cayeron bajo el control del totalitarismo alemán. El Estado nazi estableció leyes raciales que excluyeron a los judíos de la nacionalidad alemana, prohibieron el matrimonio entre alemanes y judíos y el derecho a poseer negocios. También llevaron a cabo acciones de violencia como la noche de los cristales rotos, en la que atacaron e incendiaron sinagogas y negocios judíos.  Durante este evento, más de cien personas fueron asesinadas. Además, persiguieron a homosexuales, gitanos, e incluso a las personas con alguna discapacidad, a través de la eugenesia, como lo leíste al inicio de la sesión. 

Después de establecer un dominio férreo de la sociedad alemana, los nazis empezaron a rearmar y a transformar su industria en una enorme fábrica para la guerra. 

En octubre de 1935, Italia invadió Etiopía, Alemania apoyó diplomáticamente a Italia. Poco tiempo después, ambas naciones entregaron recursos y hombres a los militares españoles que se pronunciaron contra la República española. Las ansias expansionistas alemanas, la llevaron a integrar a Austria a su territorio, después invadió Checoslovaquia y Polonia, el 1 de septiembre de 1939, hecho que provocó la declaración de guerra de Inglaterra y Francia, y con ello, el inicio de la Segunda Guerra Mundial. 

Ahora, ve y escucha el siguiente vídeo del minuto 02:48 al 05:24. 

  1. El nazismo, una ideología autoritaria

 

¿Te esperabas que tuvieran esas diferencias los regímenes fascistas que estudiaste? 

Recapitula lo estudiado hoy: 

Al término de la Primera Guerra Mundial, Italia y Alemania terminaron con graves daños en su economía y en su nacionalismo; en el caso de Italia, se debió a que su participación en la guerra no fue correspondida como se esperaba con más territorios en Europa y África; y en el caso de Alemania, porque cargó con la excesiva deuda de la guerra. 

En los casos de Italia y Alemania, esto propició un profundo malestar social que se tradujo en el surgimiento de movimientos de ideología fascista, que abogaban por la superioridad de su nación sobre las demás, así como de ciertos valores ligados a la guerra, como la violencia y la persecución política. 

La Alemania nazi se caracterizó por un profundo antisemitismo y racismo; mientras que en Italia esto no fue así.

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