Talina Fernández a Mariana Levy: “Me piden que te escriba una carta”

Muerte de Mariana Levy
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Mariana Levy murió el 29 de abril de 2005, en medio de un trágico accidente. Es una de las muertes más sufridas del espectáculo.

Este 2021 se cumplen 16 años de la muerte de Mariana Levy.

¿Cómo murió?

La actriz estaba con sus hijos y otros niños, iban a un parque de diversiones.

Los llevaba a festejar el Día del Niño, pero en el cruce de las calles Prado Sur y Monte Pelvouz en Lomas de Chapultepec todo cambió.

Los menores comenzaron a gritar que había cerca unos hombres con pistola.

Mariana enfrentó lo que sería un intento de asalto, lo cual le ocasionó un infarto y murió.

“Me voy a desmayar” fueron sus últimas palabras.

LEER: Muertes trágicas de famosos

Los hijos de Mariana Levy

Mariana era esposa de José María Fernández “El Pirru”, con quien tuvo dos hijos. Ella ya era madre de María, con Ariel López Padilla.

La hija de la actriz Talina Fernández tenía apenas 39 años.

Su última participación en televisión fue Amor real, pero se le recuerda también por telenovelas como La pícara soñadora,

La última esperanza, Rosa Salvaje, Martín Garatuza, entre otras.

LEER: La terrible maldición de La Pícara Soñadora

Talina Fernández recuerda a Mariana Levy: VIDEO

La conductora leyó el 29 de abril una carta para su hija, muy emotiva, en Sale el Sol, programa donde es presentadora.

Todos los presentes lloraron porque tocó sus fibras más sensibles.

“Se llama María López Levy y es la razón por la que yo no me morí cuando se murió mi hija Mariana, porque yo tenía que cuidarla”, dijo Talina en un video en YouTube, donde habló del día de la muerte de su hija.

María tenía apenas 9 años y quedó bajo la tutela de su abuela, mientras que sus dos medios hermanos menores, Paula y José Emilio, se fueron a vivir con su padre, José María Fernández, ‘El pirru’.

Carta de Talina Fernández en Sale el Sol

Me piden que te escriba una carta, hoy hace 16 años que te fuiste de nuestra vida.
¿Cómo se puede entrar en la zona del dolor y poner lo que siente el alma? Tuve la fortuna de abrazarte la escalera de tu casa y decirte todo lo que eras para mí, para nosotros.
Era tu cumpleaños 39 y cómo saber que era una semana antes de tu partida. Te llevé unos aretes chiquitos de rubíes que eran de mi mamá. Tú eras delicada, no eras ostentosa, y los aretes te encantaron y yo, sin pausa en el amor, te abracé y sí pude decir todo lo que eras para mí. No me quedé con ganas de decir nada.
¿Quién me iba a decir que esa chiquita prematura de seis meses y medio y sólo 960 gramos iba a ser mamá de tres niños,? Mamá como las de antes, bordaste sus sábanas, forraste su Moisés, como la abuela María.
Te daba tiempo de trabajar y ser una perfecta ama de casa. ¡Qué suerte que viviéramos puerta con puerta! Llegabas en la mañana con tu café y cargando tu muchachito. Oía desde la cocina tu voz diciéndome: ¡Maaa…! Platicábamos y nos poníamos al día.
¡Cómo muerte de Roberto Crechemel, tu pediatra y el pediatra de tus hijos y compañero mío del Colegio Alemán. Fuimos juntos a un concierto luctuoso y lloramos abrazadas.
Qué extraño destino que te murieras 15 días después, frente a su consultorio a dónde te llevaron en brazos para reanimarte. Ya te habías ido
El velorio en mi casa fue acompañado con canciones que te encantaban de Pancho Céspedes. Esta vida loca, loca, loca… y yo ahí junto al féretro y tú volando hacia lo desconocido.
No recuerdo más que la insistente consigna de cuidar a María, a tus hermanos que vivían la misma pena no los pude consolar, a mi mamá tampoco. ¡Qué egoístas somos en el dolor!
En tu vida nos divertimos mucho. Yo te hacía vestidos de princesa; más tarde en Egipto te quisieron comprar y no te vendí porque no tenía dónde guardar los camellos.
París fue bueno con nosotras; también fuimos a China, España, Bali, Singapur, Hong Kong y tantos otros países, además de la República Mexicana.
En fin, hoy es un día aciago. No te tengo para abrazarte, para olerte a tu perfume Cristal y para qué me digas que soy un dolor punzante en el culo.
Estás aquí, en los recuerdos, dentro de mí. Estás en tus hijos, en tus hermanos, en cada espacio, en cada olor, en cada amigo, en cada música.
Me envuelves en una nube de amor y te espero, cuando nos vayamos juntas volando para seguirnos amando. Gracias Dios por 39 años de Mariana Levy en mi vida.

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