Leyendas macabras de San Miguel de Allende

Leyendas macabras de San Miguel de Allende

Te compartimos algunas de las leyendas sobre San Miguel Allende que el Instituto Sanmiguelense han recopilado
Redacción | UN1ÓN Guanajuato | 30/10/2017 05:45

El Instituto Sanmiguelense es una institución incorporada a la Universidad de Guanajuato, en el que se imparte bachillerato, licenciatura e ingenierías, posgrados y diplomados.

En su sitio web, el Instituto Sanmiguelense recupera varias leyendas de San Miguel de Allende.

Te compartimos algunas de las leyendas sobre San Miguel Allende que el Instituto Sanmiguelense han recopilado.

La Tapada misteriosa

La leyenda cuenta que en el antiguo pueblo de San Miguel de Allende había una mujer que a causa de un enfriamiento sufrió una grave deformación en su cara. Por esta razón, usaba un velo negro para cubrir su rostro.

Sucedió que en una noche fría la mujer regresaba a su casa cuando comenzó a ser seguida por tres hombres que intentaron atacarla.

Los sujetos estaban ebrios e intentaron sujetar a la dama por la espalda. Sin embargo la mujer se acercó hasta un poste de luz y cuando sintió que uno de los hombres iba a tocarla, recordó la fealdad de su rostro y comenzó a reír a carcajadas.

La mujer se quitó el velo y mostró su cara deformada a los borrachos, quienes del susto salieron corriendo.

La monja agusanada

Josefa Lina de la Canal y Hervas nació en 1736, fue la primera hija de Don Manuel de la Canal (dueño de la Casa de la Canal) en San Miguel de Allende. Al crecer Josefa, fue evidente su devoción religiosa.

A sus 15 años mueren sus padre y heredó 70 mil pesos.

A su corta edad decidió ser religiosa y de construir un convento: El Convento de la Concepción, mejor conocido como ” Las Monjas” y hoy Centro Cultural Nigromante “Bellas Artes”.

El padre Felipe Neri de Alfaro la apoya, y le recomienda trasladarse al santuario de Atotonilco, para que definiera su decisión. Después de ocho días de encierro, firme aún en tomar los hábitos y volverse monja, toma su herencia y empieza la construcción del convento.

Se conviertió así en la fundadora del Real Convento de la Purísima Concepción en San Miguel. Desde los primeros momentos de la fundación del convento Josefa, trabajó mucho para sostener económicamente y espiritualmente su proyecto.

Se inauguró con el traslado de religiosas al nuevo edificio, el que aún no se terminaba. Faltaban torres, campanario y altares. Que luego se terminaron durante la primera mitad del siglo XIX. La cúpula también faltaba que fue obra del maestro albañil Zeferino Gutiérrez (quien construyó la Parroquia de San Miguel Arcángel, la iglesia principal de San Miguel). Se inspiró en la iglesia de los inválidos en París.

Días antes de su muerte empezó a toser gusanos. Los dolores de Josefa eran tan agudos, que se desmayaba. Los que la vieron dicen que de esos gusanos nacieron mariposas.

La monja murió a los 33 años, cinco años después de inaugurado el convento. Sus restos aún se conservan en el inmueble que la apasionó. 

La leyenda de las brujas de San Miguel de Allende

 

La leyenda dice que las brujas se sacaban los ojos y los escondían en las tibias cenizas del fogón. Con su escoba volaban sobre San Miguel, buscando pies descobijados de niños.

Se dice que ellas huelen la sangre de los niños y así los encuentran. Entran por la ventana y se acercan silenciosamente las camas. Comienza a chuparle la sangre desde los pies a veces hasta la muerte. Cuando el sol estaba por salir y no alcanzaban tomar toda la sangre, dejaban a los niños todos débiles y enfermos.

En la actualidad hay muchas personas que les llaman brujas o hechiceras de San Miguel haciendo rituales, hechizos y amarres. Sigue siendo muy sondado sus reuniones en las presas de San Miguel de Allende, como la Presa Ignacio Allende, la Presa las Colonias y la Presa del Obraje.

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